Día 4:
Hermanos, todos los que llevamos una bandera roja y amarilla, cantamos y animamos la fiesta, los amigos de Cartagena van vestidos de toro con el uniforme de futbolista y son realmente graciosos, el que no quiere una foto, cuando los ve, no puede resistirse. En Ucrania todos quieren ser españoles, incluso los 6 francesitos cantan el "yo soy español"...
Con estas salimos en busca de fiesta, un poco de remoloneo y, buscando un mcdonald's, damos con "El Sitio", terraza, mitad pub, mitad bar, al aire libre, aparentemente nada del otro mundo, pero es escuchar algo de música y nos ponemos como motos, llamamos la atención de una familia que andaba de cena multitudinaria y en estas cosas el lenguaje corporal es universal, toma de esto, toma de lo otro, risas, españoles de toda condición y como si fuéramos de la familia, y por supuesto, vodka, catalizador, si su inexistente inglés ponía alguna traba, sus "chupitos" de medidas curiosas se encargan de pisotearlas. En cuestión de minutos hay intercambio de abrazos, banderas y risas, celebran un cumpleaños, y, a cantar, esta noche al menos, no nos gana nadie, funciona el "japi berzdei tu yu".
Cuando nos percatamos de que entre tanta familia hay dos morenas de las que quitan el hipo (y es que, como buenos españoles algunos las habían rodeado hace rato y no querían dejar ni las migas), hablan algo de inglés y podemos presentarnos, sonreírnos, preguntarnos entre los amigos eufóricamente y esperar que se alineen dos o tres planetas para que quieran seguir hablando contigo un rato más.
Y se debieron alinear siete u ocho, porque por los pelos no nos trajimos a las dos hermanas en la maleta (una facturada a Murcia y otra a Cuenca), pero en fin la fiesta siguió hasta altas horas: y otra cosa no, pero pasarlo, lo pasamos de madre y además, por si fuera poco, nos llevábamos un par de besos de las morenas, uno por mejilla (; Antes de salir quedamos con ellas en la puerta de la Fan Zone, que luego aparecieran, ellas o nosotros, era otro cantar...
De vuelta al Camping, ya cenados, la fiesta continuaba en la explanada, musicote hasta las tantas. Nos retiramos antes de que acabara, mañana seria un día duro, había que animar a la selección con todas nuestras energías. Pero amigo que lejos estábamos de la realidad allí no había dios que durmiera, cuando nos quisimos acostar el sol ya asomaba por encima de las montañas hace rato, la música siguió hasta las seis y dos/tres horas después no había narices a pegar allí ojo. Yo me pase la noche sudando como un pollo, los murcianos algo durmieron, estarán mas acostumbrados a dormir con un sol de justicia y 45 grados de temperatura en el ambiente: el camping empezaba a no ser el sitio de descanso que pareció nada mas llegar, que leches de hecha era un puñetero cocedero....
“Las noticias que traemos hoy son positivas”, dice Luis de Guindos ante la estupefacción de la sala de prensa, que pensaban que estaban ante el ministro del cuarto país de Europa en tener que solicitar un rescate y se encuentran con la celebración de una victoria. Tal vez por eso Mariano Rajoy, en su infinita modestia, ha preferido que sea su ministro de Economía quien se apunte el tanto. “No me he sentido presionado en lo más mínimo, en absoluto”, dice De Guindos de sus socios europeos, esos amigos que otorgan este generoso apoyo a nuestro amado líder, Mariano Rajoy. ¿Un rescate dulce? No, es mejor aún: es un aperitivo de las victorias que esperan a la Roja en la Eurocopa.
Ignacio Escolar