sábado, 30 de junio de 2012

Somos el centro de la fiesta

Día 4:

Hermanos, todos los que llevamos una bandera roja y amarilla, cantamos y animamos la fiesta, los amigos de Cartagena van vestidos de toro con el uniforme de futbolista y son realmente graciosos, el que no quiere una foto, cuando los ve, no puede resistirse. En Ucrania todos quieren ser españoles, incluso los 6 francesitos cantan el "yo soy español"...

Con estas salimos en busca de fiesta, un poco de remoloneo y, buscando un mcdonald's, damos con "El Sitio", terraza, mitad pub, mitad bar, al aire libre, aparentemente nada del otro mundo, pero es escuchar algo de música y nos ponemos como motos, llamamos la atención de una familia que andaba de cena multitudinaria y en estas cosas el lenguaje corporal es universal, toma de esto, toma de lo otro, risas, españoles de toda condición y como si fuéramos de la familia, y por supuesto, vodka, catalizador, si su inexistente inglés ponía alguna traba, sus "chupitos" de medidas curiosas se encargan de pisotearlas. En cuestión de minutos hay intercambio de abrazos, banderas y risas, celebran un cumpleaños, y, a cantar, esta noche al menos, no nos gana nadie, funciona el "japi berzdei tu yu".

Cuando nos percatamos de que entre tanta familia hay dos morenas de las que quitan el hipo (y es que, como buenos españoles algunos las habían rodeado hace rato y no querían dejar ni las migas), hablan algo de inglés y podemos presentarnos, sonreírnos, preguntarnos entre los amigos eufóricamente y esperar que se alineen dos o tres planetas para que quieran seguir hablando contigo un rato más.

Y se debieron alinear siete u ocho, porque por los pelos no nos trajimos a las dos hermanas en la maleta (una facturada a Murcia y otra a Cuenca), pero en fin la fiesta siguió hasta altas horas: y otra cosa no, pero pasarlo, lo pasamos de madre y además, por si fuera poco, nos llevábamos un par de besos de las morenas, uno por mejilla (; Antes de salir quedamos con ellas en la puerta de la Fan Zone, que luego aparecieran, ellas o nosotros, era otro cantar...

De vuelta al Camping, ya cenados, la fiesta continuaba en la explanada, musicote hasta las tantas. Nos retiramos antes de que acabara, mañana seria un día duro, había que animar a la selección con todas nuestras energías. Pero amigo que lejos estábamos de la realidad allí no había dios que durmiera, cuando nos quisimos acostar el sol ya asomaba por encima de las montañas hace rato, la música siguió hasta las seis y dos/tres horas después no había narices a pegar allí ojo. Yo me pase la noche sudando como un pollo, los murcianos algo durmieron, estarán mas acostumbrados a dormir con un sol de justicia y 45 grados de temperatura en el ambiente: el camping empezaba a no ser el sitio de descanso que pareció nada mas llegar, que leches de hecha era un puñetero cocedero....

viernes, 29 de junio de 2012

Un día en el tren

Día 3:

El calor sofocante nos daba un respiro; mientras comenzaba el día andábamos dándole un respiro nosotros a nuestro cuerpo en forma de descanso; sorprendentemente dormimos 12 horas y sin duda era la mejor manera de acortar el majestuoso viaje.

Lo cierto es que después de descansar así, el resto del viaje fue un regalo...aire fresco (no literalmente), y es que empezamos el día haciendo dos amigos polacos Tomac y Matheus (más o menos) que se presentaron, mientras compartiamos un rato de cartas con uno de los amigos de Cartagena, como supongo q será costumbre por estos lares: (10 de la mañana, botella de vodka bajo el brazo, sonrisa amable, rubios, ojos claros, y nariz de polacos) -solo Tomac hablaba ingles, Matheus llevaba el vodka y era suficienente- después de tres rondas de risas, miradas de "vaya desayuno nos han preparao" y conversaciones de la vida, lo que nuestro inglés rancio (digo logse) nos permite, supimos que ya éramos amigos de esos entrañables polacos, de una manera poco romántica pero amigos de toda la vida vamos, después de compartir un par de conversaciones futboleras el calor se presento de nuevo, azotando, quedaba menos agua y un descubrimiento de una botella a medias era un regalo del cielo, camisetas fuera, vergüenzas al aire, sudor a espuertas, conversaciones con risas desesperadas de esas que te ríes por no llorar, molaba mucho, oir a Miguel hacer alguna gracia era verdaderamente muy descojonante, amistad por fundición.

Entre risas, y cartas se fueron agotando el resto de las horas, las ultimas tres o cuatro vimos muchas más gente, se acercaba la civilización o al menos eso parecía.

Pendientes de la hora y gracias a Luis, el otro cartagenero, descubrimos los tres objetivos a los que habíamos venido, a saber: que España ganara sus dos partidos siguientes, salir en la tele y besar a una Ucraniana, por decirlo suave...está claro que el de pasarlo bien lo estábamos cumpliendo desde el avión...

Pasaba la hora de llegada y el tren no daba señales de pararse, mirábamos por la ventana intentando vislumbrar rascacielos en medio de la nada, no teníamos ni idea de como era esa ciudad, nueva, moderna, poco más, pero es que tan lejos...20 minutos después andamos por el andén , ataviados con todo lo rojo y amarillo al alcance, somos ya el centro de atención, vamos dejando atrás el viejo tren y nos damos cuenta de que la estación es bastante mas limpia y moderna que cualquiera que hayamos visto en España, sin adornos, eso si, esto es Rusia, o casi.

Salimos a la calle y nos empezamos a dar cuenta de la que nos espera, nadie habla inglés salvo unas chica de la organización que de atentas y simpáticas tienen lo que yo de ciclista, el traje, azul.

Conseguimos adivinar cual es el autobus que nos lleve a la fan zone y allí preguntar por el camping, el 37, aunque hay que explicar lo que es autobus en ucraniano: furgoneta o camión tamaño medio grande adaptado para enlatar personas, con paredes de contrachapado y hierros que te dan la seguridad de que si eso se estrella te matan sin sufrimiento, por el precio, de un chupachups puedes descubrir lo que es la vida de una sardina en tomate y verificar que los "conductores" de autobus son una raza superior, y es que conducen, hablan por teléfono, (sin manos libres eh!), dan el cambio, y todo sin levantar el pie del acelerador...normal que la gente no quiera moverse de su sitio para pagar, cualquiera se suelta de la barra...

Andamos ya por la calle cuando se confirma la noticia: faltaba un día para el partido y no había ni un español...decaía el animo un poco, pero yo mantengo la esperanza, como no, nos hemos bajado tres paradas antes pero no hay problema mientras tengas un policía cerca, le preguntas, pone cara de...no extiendo una mierda...saca un móvil llama al que sabe inglés y te lo pasa, solucionado.

Lo que más llama la atención es que la ciudad es efectivamente moderna, a los ucranianos no les gusta, no tiene el encanto de un centro histórico pero esta limpia, tiene grandes avenidas y a base del gas tiene una ciudad "europea" y un equipo en la Champions, los de aquí se consideran rusos y probablemente sea eso lo que no le guste a Ucrania...ojalá que sea nuestra casa unos días.

Después de andar un rato y preguntar unas cuantas veces damos con la fan zone, descubrimos que será nuestra primera parada por la noche, y es que donde huele a Eurocopa los españoles somos el centro de atención, y eso nos quita de la cabeza que la organización no sabe decirte ni en que lado de la acera se coge el bus para el camping, al final taxi y estamos allí, en el mejor camping desmontable que os podáis imaginar, estaba cojonudo, fieston, piscina, cafeterias, restaurantes, pubs, tenía un pequeño problema y no es que el megaescenario no cierra antes de las 4, ni que el colchón fuera un tabla de madera, ni siquiera las comunicaciones, ni que amanece a las 4:30, no, es que no había un puñetera sombra y...¿sabéis lo que significa eso con tiendas de campaña? Pues yo os lo explico: es el infierno, aproximadamente.

Al menos desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche. Dejamos nuestras maletas en la tienda, una duchita, nunca antes me dio tanto gusto darme una, increíble, agua caliente, gustazo, os lo podéis imaginar después de lo que llevábamos...

Un rato después estamos en la fan zone viendo el Alemania-Grecia, y digo viendo por decir algo...y es que aunque solo éramos 18 españoles fuimos suficientes para armar el jaleo de la noche, revolucionamos el ambiente, los franceses en clara minoría solo podían unirse a la fiesta, 1000 fotos y unas cuantas cervezas de medio litro después...

(to be continue)

Posted by Marcos

viernes, 22 de junio de 2012

1 Euro 10 Grifnas

Tras diez horas de viaje en nuestro tren cama llegamos a Lviv (antes mal escrito como Livo), eran las cinco de la mañana, y si, digo mañana porque del alba ya pasaba mas de una de hora.

Con un sol de justicia que empezaba a enseñarnos lo que supondría sufrirlo durante todo el día, nos arrastramos con nuestras maletas hasta un banco frente a la estación, donde desayunamos un poco batido y dos galletas, a esas horas poco mas apetece.

La ciudad ya a esas horas tenía una actividad sorprendente, de veras, las calles no solo estaban abiertas: el ir y venir de gente era constante, realizando muchos su trabajo de manera automatizada, como si el mecanismo comunista del trabajo por el trabajo siguiera vigente en su que hacer diario, en un estado de apatía total, como el que vive una realidad impuesta que en muchos casos cambiarían por muy poco.

Y en ese pequeño caos escrito en cirílico nos encontrábamos, hasta que vino a nuestro rescate una de esas buenas personas que te encuentras por el mundo, que ayuda al prójimo sin ningún tipo de interés preestablecido. Nos ayudo a comprar los billetes a Doneskt y ha hacer el cambio de divisas, nosotros realmente agradecidos le regalamos una bandera temática de nuestro país.

Con los billetes comprados y un puñado de Griznias en la cartera fuimos al centro. Caminando por las calles de la ciudad te das cuenta de donde realmente estás: una ciudad vieja, donde el reloj se paro hace 50 años. Desde mi punto de vista, Lviv parece una de las ultimas grandes ciudades del comunismo con amplias avenidas y zonas de ocio, como parques y espacios tematicos, donde pasar el rato. De veras bajando por las empinadas cuestas que nos llevaban al centro podía imaginar perfectamente como serían aquellas ciudades con las que el comunismo quiso abrirse al mundo.

El pavimento y la limpieza mejoraba a medida que nos acercábamos al centro; una verdadera lastima que el estado de conservación del resto de la ciudad fuera pésimo, porque de verdad que respira historia moderna por los cuatro costados.

Ya en el centro y tras varias e interesantes conversaciones entabladas una detrás de otra, decidimos que era hora de pasar a la acción. Eran las once de la mañana y nos sentamos en una terraza donde tomamos un almuerzo de esos que hacen afición (jarra de cerveza y bocadillo) por poco mas de tres euros.

Superando los 30 grados y el 85% de humedad desde las once de la mañana decidimos parar a comer en un centro comercial para recargar las pilas y preparar el cuerpo para el viaje que nos esperaba. Alargamos la sobremesa todo lo posible hasta la hora de partir a la estación.

Ya en la estación al subir al anden vimos el que iba a ser nuestro medio de locomoción las próximas 23 horas, un tren de 500 metros de largo: 20 vagones de unos 22 metros mas la cabina y el deposito de combustible.
Una maquina de la segunda guerra mundial con camastros que todos hemos visto en mas de dos películas. Tengo el pleno convencimiento que el colchón desde el que escribo ha servido de cama algún combatiente; y que la mesa en la que hemos echado la partida a sido el ultimo lugar donde unos jóvenes milicianos pasaban un rato distendido antes de partir a la guerra. En fin me voy de Lviv con la sensación de haber vivido en primera persona una pequeña parte de la historia...

Ahora mismo son las 11 de la noche y llevamos 6 horas de viaje, quedando 18 por delante voy a intentar dormir nueve del tirón. Aunque el calor sea insoportable; estos trenes fueron fabricados por y para tipos duros a los que 45 grados de temperatura ambiente les debía parecer poco menos que el paraíso.

jueves, 21 de junio de 2012

Desde Polonia con amor.

Día 1:

A eso de las cinco y poco de la tarde pasaron a recogerme, tal como habíamos quedado; después de revisar todo otro par de veces (o tres) cierro la puerta de casa y cojo el ascensor: ya esta el viaje ha comenzado.

Nos pasamos a casa de Marcos que aun estando en sobre aviso, aun no tenía todo preparado (dicho esto sin ningún tipo de acritud): tenía que darle sus ventisiete vueltas mas o todo (es normal, es Marcos); y tenía que dejar la casa en perfecto estado de revista, como si en los cinco días precedentes allí no hubiera pasado nada extraordinario.

Ya montados en el autobús con dirección Madrid, entablamos una conversación de esas que no se suelen tener en el jaleo del día a día: una conversación con mas carga y contenido, con profundidad de temas e incluso cierta carga emotiva; de esas que se tienen con alguien verdaderamente cercano, con un amigo.

Cabalgando una palabra sobre otra, sin apenas darnos cuenta, el reloj marcaba las nueve, estábamos en Madrid. Diez minutos después estábamos llamando a una puerta, que siempre esta abierta, no importa la hora ni las cirscunstancias, siempre somos recibidos y tratados, quizás, mejor que merecemos.

Después de un paseo por los madriles se unieron a nuestro viaje las otras dos piezas del puzzle, que después de cinco horas también llegaban a la capital: cena, sobremesa y un rato de relax para cargar las pilas.

A las cinco menos cuarto ya estábamos camino del aeropuerto. Antes de darnos cuenta y tras las correspondiente especulaciones sobre las medidas de las maletas y de si estas pasarían el estricto casting para formar parte de ese selecto grupo llamado "equipaje de mano Ryanair", estábamos despegando.

Tras varias horas intentando encontrar la posición imposible para poder descansar, llegábamos a Cracovia. Aquí tras poner sobre el papel las condiciones del viaje, intentamos exprimir la posibilidad de hacerlo mas confortable cogiendo un vuelo a nuestro destino: imposible no había vuelos que nos llevaran a tiempo para el partido. Autobús al centro.

Tras dos cambios de divisas verdaderamente ruinosos, a la tercera acertamos y pudimos comprar los billetes para nuestra próxima parada: Lievo (o parecido).

Con los billetes comprados para las nueve de la noche había que hacer tiempo, lo prioritario era comer, así que comimos. Después fuimos a un parque, aguantamos todo lo que pudimos, pero el calor agobiante y sobre todo la humedad insoportable, hicieron que volviéramos a los confortables 21 grados del centro comercial, donde decidimos tomarnos un café y alargarlo hasta el infinito, con partida de cartas incluida.

Después de comprar algo que echarnos a la boca por la noche y mañana al despertar, fuimos al anden donde partía nuestro tren: allí nos encontramos otra vez con los otros dos españoles del aeropuerto; que junto con nosotros debían de ser los únicos que sabían apreciar la magia de hacer 40 horas extras de viaje.

Y ahora aquí estamos en el tren cama (mucho mas confortable de lo que lo esperaba, la verdad). Uno escribiendo, otro durmiendo, otro probablemente aprendiendose de memoria el somier de mi colchón y otro mas "desterrado" en otra habitación. Ahora toca dormir....

PD: resulta que ninguno estaba dormido, ahora yo si, que lo intento de verdad...

PD2: mierda, me había conseguido dormir, pero en una mala postura y se ha quedado dormido el brazo, de esto que no lo sientes, que parece que te lo han cortado y lo pierdes para siempre, me he levantado de una y me he pegado un cacharrazo con la cama de arriba...

PD3: estamos de fronteras, primero los polacos se han cerciorado de que nos íbamos del país, luego unos armarios ucranianos nos han despertado y una diabla con cara de ángel se ha llevado nuestro pasaporte. Entre unas cosas y otras llevamos dos horas con el tren pseudo-parado. Parece que ya estamos, que reemprendemos la marcha.

PD4: Esta totalmente confirmado, el viaje a Doneskt van a ser 24 horas, si un día en tren...

sábado, 9 de junio de 2012

¡Qué suerte! ¡Por fin hemos sido rescatados!

“Las condiciones son extremadamente favorables”, los tipos de interés serán “más bajos”, “es un apoyo financiero que no tiene nada que ver con un rescate”, es “un ejercicio de transparencia”, “es bueno para la economía española y es bueno para el euro”, “ayudará a las familias y a las empresas”, “es el camino a la recuperación y al empleo”… Es, por resumir, tan cojonudo, tan estupendo y tan fantástico que, escuchando al ministro Luis De Guindos, no se entiende que no se haya pedido el rescate antes.

“Las noticias que traemos hoy son positivas”, dice Luis de Guindos ante la estupefacción de la sala de prensa, que pensaban que estaban ante el ministro del cuarto país de Europa en tener que solicitar un rescate y se encuentran con la celebración de una victoria. Tal vez por eso Mariano Rajoy, en su infinita modestia, ha preferido que sea su ministro de Economía quien se apunte el tanto. “No me he sentido presionado en lo más mínimo, en absoluto”, dice De Guindos de sus socios europeos, esos amigos que otorgan este generoso apoyo a nuestro amado líder, Mariano Rajoy. ¿Un rescate dulce? No, es mejor aún: es un aperitivo de las victorias que esperan a la Roja en la Eurocopa.

Ignacio Escolar

jueves, 7 de junio de 2012

Un hombre de FUTBOL

Hoy al despertarme veía una notificación en mi teléfono, era de Eurosport, una pequeña nota que rezaba: "Muere Manolo Preciado ex-entrenador del Sporting de  Gijón" apenas cincuenta caracteres que la verdad recién levantado impactan bastante. No había mas información.

Con la taza de café aun en la mano, busco mas información, aquella nota de prensa ya se había convertido en noticia. Yo la verdad no era gran admirador de su futbol, pero sí de su manera de ser, una persona que caía simpático, hasta los que un día fueron sus enemigos dialecticos acabaron por rendirse ante la valía de una persona, que seguro fue excepcional. 

Si había algo que yo valorara de Preciado era su perseverancia, su cordura y su capacidad para asumir sus culpas. Y es que era un tipo de esos (como otros tantos anónimos) que se dedicaban al futbol, un currante de ese deporte. De los que se dedicaban esto porque es lo que realmente les gusta y llena, lejos de las cifras mareantes y de los focos; esos alumbran a otro sitio, al centro de la pista donde hábilmente se mueven los artistas, esos a los que todos aplaudimos y elevan el futbol a la categoría de espectáculo. Pero Manolo pertenecía a ese otro grupo de personas que están entre bambalinas participando del mismo espectáculo, listos para responder si el guion así lo marca. 

Pues si, se va alguien a quien la vida había ya golpeado con dureza, y se va apenas 15 horas después de saber que volvía, al menos una temporada mas, a ese espectáculo llamado futbol... ahora quedara para siempre en la memoria de los futboleros. 

Se va un HOMBRE DE FUTBOL. D.E.P