Hoy al despertarme veía una notificación en mi teléfono, era de Eurosport,
una pequeña nota que rezaba: "Muere Manolo Preciado ex-entrenador del
Sporting de Gijón" apenas cincuenta caracteres que la verdad recién levantado
impactan bastante. No había mas información.
Con la taza de café aun en la mano, busco mas información, aquella nota de
prensa ya se había convertido en noticia. Yo la verdad no era gran admirador de
su futbol, pero sí de su manera de ser, una persona que caía simpático, hasta
los que un día fueron sus enemigos dialecticos acabaron por rendirse ante la valía
de una persona, que seguro fue excepcional.
Si había algo que yo valorara de Preciado era su perseverancia, su cordura y
su capacidad para asumir sus culpas. Y es que era un tipo de esos (como otros
tantos anónimos) que se dedicaban al futbol, un currante de ese deporte. De los
que se dedicaban esto porque es lo que realmente les gusta y llena, lejos de
las cifras mareantes y de los focos; esos alumbran a otro sitio, al centro de
la pista donde hábilmente se mueven los artistas, esos a los que todos
aplaudimos y elevan el futbol a la categoría de espectáculo. Pero Manolo pertenecía
a ese otro grupo de personas que están entre bambalinas participando del mismo espectáculo,
listos para responder si el guion así lo marca.
Pues si, se va alguien a quien la vida había ya golpeado con dureza, y se va
apenas 15 horas después de saber que volvía, al menos una temporada mas, a ese espectáculo
llamado futbol... ahora quedara para siempre en la memoria de los futboleros.
Se va un HOMBRE DE FUTBOL. D.E.P
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