Ya nos habían echado de la Fan Zone, allí mas tarde de la
una no había nada que hacer, te pedían amablemente que te fueras. Nosotros teníamos
ganas de mas, asi que tras ir comernos unas hamburguesas empezamos a deliberar
sobre lo que podría dar de si la noche. Surgieron varios nombres, pero al final
nos decantamos por el que mas nos sonaba (puede ser porque era el que venía en
la publicidad de la tarjeta del camping, pues casi seguro que fue por eso),
Liverpool.
Ya montados en el Taxi y después de conseguir que los dos
taxistas se pusieran de acuerdo en el precio, (yo creo que no lo hicimos muy bien, porque rápidamente
los dos aceptaron pero vamos que eran 20 Grifnas cada taxi, lo que vienen
siendo dos eurillos de estos nuestros, que no van a ningún lado), llegamos a la
puerta de un edificio: muchas luces, temática
inglesa, los Beatles en la puerta... no había duda aquello debía de ser el bar
al que queríamos ir.
Una vez dentro nos dimos cuenta que esa noche la cosa no
estaba muy ambientada apenas unas cincuenta personas, no habría mas, la mayoría
de ellas mujeres, bastante de ellas guapas, lo que nos llevo a pensar que
aquello podría ser otra cosa, que finalmente resulto no ser.
El bar estaba
bastante bien ambientado con salas apartadas con sofas para estar en plan
"tranqui". También había una
cabina de teléfono que resulto que funcionaba; lo sé porque Miguel y Patricia
no dudaron en probarla, una porque se sentiría como en casa con aquella cabina londinense, el otro porque
ni tiene vergüenza, ni la conoce (ni probablemente la conocera, y eso esta bien, el que tiene vergënza ni come, ni almuerza). Después de echarnos unos bailes (en el tema
del bailecito, rumbeo y/o cachondeo, Javi juega en otra liga, es muy top, no se
puede intentar competir con él), unas cervecitas, escuchar alguna canción
conocida, decidimos que era hora de abandonar el barco...
Al salir a la calle ya se veía, no que estuviera amaneciendo
no, era ya por la mañana. Pues allí esperando algún taxi que nos acercara al
Camping, llego el momento de Marcos: estaba muy
"On Fire" y las gracias le salían de manera automática, una
detrás de otras, Non Stop!. En estas para a un taxi a la voz de "Joder es
el puñetero coche fantastico": y es que esos neones verdes en un coche de la
época de Stalin no pasan desapercibidos,
estaba claro que no podia llevarnos "ese Taxi no podía gastar su tiempo en llevarnos
al camping, estaba concebido para salvar el mundo". Siguiendo con nuestra
espera Miguel decidió que una señal era demasiado sosa, motivo suficiente para
rediseñarla. Y en estas que estábamos nosotros de pseudodelincuentes juveniles
llego otro taxi; Marcos que seguía en la cresta de la ola, lo paro y al
escuchar el precio le soltó un "are you kidding me" que hizo que
todos nos partiéramos de risa, Miguel fue al que mas le afecto, se quedo con la
copla y repitió y mejoro la frase hasta
el infinito.
Cuando cogimos el taxi nuestros caminos se separaron,
Patricia, y la pareja de madrileños que conocimos el día de antes (Javi y
Raquel), fueron a la Resi, ese lugar al que nosotros iríamos mañana por la
mañana; pero de momento lo que nos tocaba era volver por tercer dia al Camping Park, a seguir
pasando penurias. Yo harto de no dormir, decidí que la comodidad del suelo no distaría
mucho de la de aquella tabla que teníamos por colchón, así que ni corto ni
perezoso me puse a dormir en el suelo con la cabeza fuera de la tienda, para
que el oxigeno de mi cerebro se renovara y no morir por una bajada de tensión,
lipotimia o algo asimilable. Y la verdad
que la cosa funciono, esa noche dormí más del doble de lo que había venido
durmiendo el resto de días.
Ya por la mañana tocaba preparar el macuto, dejábamos el
infierno...
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