jueves, 21 de junio de 2012

Desde Polonia con amor.

Día 1:

A eso de las cinco y poco de la tarde pasaron a recogerme, tal como habíamos quedado; después de revisar todo otro par de veces (o tres) cierro la puerta de casa y cojo el ascensor: ya esta el viaje ha comenzado.

Nos pasamos a casa de Marcos que aun estando en sobre aviso, aun no tenía todo preparado (dicho esto sin ningún tipo de acritud): tenía que darle sus ventisiete vueltas mas o todo (es normal, es Marcos); y tenía que dejar la casa en perfecto estado de revista, como si en los cinco días precedentes allí no hubiera pasado nada extraordinario.

Ya montados en el autobús con dirección Madrid, entablamos una conversación de esas que no se suelen tener en el jaleo del día a día: una conversación con mas carga y contenido, con profundidad de temas e incluso cierta carga emotiva; de esas que se tienen con alguien verdaderamente cercano, con un amigo.

Cabalgando una palabra sobre otra, sin apenas darnos cuenta, el reloj marcaba las nueve, estábamos en Madrid. Diez minutos después estábamos llamando a una puerta, que siempre esta abierta, no importa la hora ni las cirscunstancias, siempre somos recibidos y tratados, quizás, mejor que merecemos.

Después de un paseo por los madriles se unieron a nuestro viaje las otras dos piezas del puzzle, que después de cinco horas también llegaban a la capital: cena, sobremesa y un rato de relax para cargar las pilas.

A las cinco menos cuarto ya estábamos camino del aeropuerto. Antes de darnos cuenta y tras las correspondiente especulaciones sobre las medidas de las maletas y de si estas pasarían el estricto casting para formar parte de ese selecto grupo llamado "equipaje de mano Ryanair", estábamos despegando.

Tras varias horas intentando encontrar la posición imposible para poder descansar, llegábamos a Cracovia. Aquí tras poner sobre el papel las condiciones del viaje, intentamos exprimir la posibilidad de hacerlo mas confortable cogiendo un vuelo a nuestro destino: imposible no había vuelos que nos llevaran a tiempo para el partido. Autobús al centro.

Tras dos cambios de divisas verdaderamente ruinosos, a la tercera acertamos y pudimos comprar los billetes para nuestra próxima parada: Lievo (o parecido).

Con los billetes comprados para las nueve de la noche había que hacer tiempo, lo prioritario era comer, así que comimos. Después fuimos a un parque, aguantamos todo lo que pudimos, pero el calor agobiante y sobre todo la humedad insoportable, hicieron que volviéramos a los confortables 21 grados del centro comercial, donde decidimos tomarnos un café y alargarlo hasta el infinito, con partida de cartas incluida.

Después de comprar algo que echarnos a la boca por la noche y mañana al despertar, fuimos al anden donde partía nuestro tren: allí nos encontramos otra vez con los otros dos españoles del aeropuerto; que junto con nosotros debían de ser los únicos que sabían apreciar la magia de hacer 40 horas extras de viaje.

Y ahora aquí estamos en el tren cama (mucho mas confortable de lo que lo esperaba, la verdad). Uno escribiendo, otro durmiendo, otro probablemente aprendiendose de memoria el somier de mi colchón y otro mas "desterrado" en otra habitación. Ahora toca dormir....

PD: resulta que ninguno estaba dormido, ahora yo si, que lo intento de verdad...

PD2: mierda, me había conseguido dormir, pero en una mala postura y se ha quedado dormido el brazo, de esto que no lo sientes, que parece que te lo han cortado y lo pierdes para siempre, me he levantado de una y me he pegado un cacharrazo con la cama de arriba...

PD3: estamos de fronteras, primero los polacos se han cerciorado de que nos íbamos del país, luego unos armarios ucranianos nos han despertado y una diabla con cara de ángel se ha llevado nuestro pasaporte. Entre unas cosas y otras llevamos dos horas con el tren pseudo-parado. Parece que ya estamos, que reemprendemos la marcha.

PD4: Esta totalmente confirmado, el viaje a Doneskt van a ser 24 horas, si un día en tren...

1 comentario:

  1. Primer objetivo cumplido, espero que sigas haciendo uno de esos cada día.

    ResponderEliminar